Agricultura Sostenible 

Mitos y realidades

Boletín

Recibe periódicamente todas las novedades publicadas en esta web...

Producción ganadera

Mito: Las gallinas criadas en jaula no se encuentran en un estado de salud óptimo

Realidad: Un avicultor profesional considera esencial el bienestar de la gallina porque es necesario para que las ponedoras estén sanas y produzcan huevos seguros

 

Un avicultor profesional considera esencial el bienestar de la gallina porque es necesario para que las ponedoras estén sanas y produzcan huevos seguros. Para ello aplica buenas prácticas de manejo, higiene y bioseguridad en la granja.

Ningún sistema de alojamiento de las ponedoras por sí mismo es garantía de niveles mayores de bienestar. El manejo adecuado de las aves en las granjas es esencial para  que las aves tengan atendidas sus necesidades.

Las gallinas en jaula tienen controladas las condiciones ambientales, de  bioseguridad y de convivencia de las aves en grupo. Las jaulas autorizadas en la Unión Europea para gallinas ponedoras se denominan "acondicionadas", porque tienen un espacio amplio, perchas, nidos y material para que las aves desarrollen sus comportamientos naturales en condiciones adecuadas de bienestar.

Podemos conocer el sistema de producción del huevo que compremos porque está indicado en el envase del huevo, y con un código marcado en la cáscara. El de las gallinas en jaula es el tres.

Un aspecto muy importante en la producción de huevos es la calidad de la alimentación y del agua de bebida de las gallinas. Las gallinas ponedoras, cualquiera que sea su forma de cría, se alimentan con piensos especiales para estas aves. El pienso se compone de una mezcla de cereales (maíz, cebada, trigo, centeno,...) a la que se añaden proteínas (generalmente soja), vitaminas y minerales para mejorar su valor nutritivo y la calidad del huevo. La composición del pienso se adapta a la edad de la gallina y sus necesidades, al igual que las personas adaptan su dieta en función de sus requerimientos vitales. El pienso y el agua de bebida de las ponedoras se controlan con frecuencia para garantizar que responden a criterios de calidad y seguridad.

 

volver