La identificación del origen de los alimentos y piensos, así como el de los ingredientes que forman parte de aquellos es de primordial importancia para la protección de los consumidores. La trazabilidad facilita la retirada de alimentos y permite a los consumidores contar con información precisa y objetiva acerca de los productos implicados.
El Reglamento 178/2002 define trazabilidad como la posibilidad de encontrar y seguir el rastro, a través de todas las etapas de producción, transformación y distribución, de un alimento, un pienso o un ingrediente.
El Reglamento contiene disposiciones generales relativas la trazabilidad bajo el enfoque integrado del Libro Blanco, que afectan a todos los alimentos y piensos y a todos los operadores de empresa alimentaria y de empresas de piensos, en la cadena alimentaria (de la granja a la mesa), sin perjuicio de la legislación existente sobre sectores específicos tales como carne, pescado, OGMs, etc.
Texto extraído de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrción
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